A medida que fui leyendo la lectura de Esteve y reflexionando sobre los aspectos que en un principio me llamaron la atención las ideas que surgieron y los momentos que recordé me permite compartir con ustedes lo siguiente:
Considero que es cierto cuando Esteve menciona que la enseñanza es una profesión ambivalente porque el hecho de que seamos maestros es debido a un motivo, tiene que existir una razón, a lo mejor desconocemos esa razón o nunca nos hemos puesto a pensar el porqué la vida nos eligió para recorrer este camino, sin embargo, cada quien de manera personal ha elegido el tipo de maestro que quiere ser y no hablo solamente de haber estudiado una carrera o contar con ciertos estudios, para desarrollar este trabajo se requiere no solo de conocimientos sino de otras habilidades y destrezas las cuales desarrollamos siempre y cuando realmente queremos ser maestros: a nadie se le enseña a escuchar, a compartir, a ponerse en el lugar de otro, a aprender diferenciar y reconocer a cada persona por lo que es y por lo que puede lograr, esto se aprende en nuestro trabajo diario. Podemos tener muchos años de experiencia como maestros pero esos años no nos han dejado huella, no nos han curtido, se dejan simplemente pasar y esto ocurre sencillamente porque nosotros así lo decidimos.
Si elegimos aprender de nuestras experiencias estamos aprendiendo a reconocernos como lo que somos: maestros y cuando nos cae ese click en nuestra mente, en ese momento nos estamos ganando nuestra libertad, nuestra identidad, porque dejamos de ir por la vida sin saber hacia dónde vamos, tomamos el timón y entonces sí elegimos el camino que queremos recorrer y seguramente tendremos la capacidad de elegir las herramientas que nos permiten llegar a nuestro destino. Esto por supuesto, es un camino personal, nadie nos puede decir en qué lugar y en qué momento estamos. Todos en lo más profundo de nuestro ser sabemos dónde estamos parados solo es cuestión de tener el valor para vernos, para reconocernos y ahí encontraremos la respuesta, si en realidad quiero ser un maestro o estoy aquí porque no tengo el valor suficiente para encontrarme a mí mismo.
En el momento en que sabemos lo que somos y porque lo somos, en ese instante, nuestra vida cambia, lo que se hacía imposible se hace posible porque se encuentra el sentido de nuestra existencia, entonces todo se vuelve más sencillo, por supuesto, hay dificultades, nos enfrentamos a problemas, pero son situaciones que se pueden resolver si aprendemos a ser alumnos, es decir, si tenemos la humildad para reconocer que nunca se deja de aprender, que no somos todologos, ni que ya lo sabemos todo porque todos los días hay algo nuevo que aprender, en el momento en que pensamos que ya lo sabemos todo, en ese momento se cierra nuestra mente.
Hay que darnos la oportunidad de ser alumnos, hay que abrirnos, hay que permitirnos aprender de todo y de todos, nunca hay que desistir de la aventura de aprender, hay que ser tenaces para lograr lo que más ambicionamos.
viernes, 7 de mayo de 2010
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